¡Basta de desvalorizarse! / Aprender a quererse

No necesitas criticarte: ¡eres la primera en hablar mal de ti! ¿Te valorarás algún día? ¿Cómo podemos subir nuestra autoestima?

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”Nunca aprobaré ese examen, ¡no tengo el nivel! Nunca encontraré pareja: estoy demasiado gordo/a, no soy lo suficientemente moderno/a, soy demasiado viejo/a, demasiado joven… Voy rígido como un joystick, nadie querrá bailar conmigo…”

Fantasía y realidad

La lista de los defectos que nos podemos encontrar es larga;  pero, a menudo, esas imperfecciones son imaginarias. Este pesimismo es más bien una expresión de la timidez o la falta de seguridad que una visión lúcida de uno mismo.

Aprendizaje y fracaso

Desde pequeño, el individuo construye su personalidad a partir de la experiencia: esto pasa tanto por el fracaso (caídas al aprender a caminar), como por el éxito (descubrimiento del equilibrio…). Los gestos y las palabras de la gente cercana animan al niño a perseverar en sus aprendizajes y a superar un fracaso momentáneo. A veces, los padres inducen inconscientemente una dinámica del fracaso utilizando frases como: “No hagas eso, que caerás” , o bien, reprochando al niño que no supera a otros niños de su edad, por ejemplo, caminando, hablando, leyendo, escribiendo, etc.

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¿Por qué la desvalorización?
Ante dicha situación, el niño se siente culpable por no cumplir los sueños de su padre o su madre. Su imagen de sí mismo nunca es satisfactoria: sus éxitos son vividos como medios fracasos. Dado que ha interpretado mal las palabras de los adultos o porque realmente no ocupa el lugar ideal que estos le han atribuido, el niño pierde la confianza en sí mismo. En la adolescencia o la edad adulta, emite un juicio negativo sobre su propia persona: al desvalorizarse, incluso en las cosas que desarrolla con éxito, reproduce una actitud parental que ha interpretado como una expresión de amor o de interés.
La imagen ideal: ¿modelo u obligación?

Nuestra vida está dominada por los medios de comunicación, particularmente la televisión, que nos imponen una representación social idealizada: las imágenes de la pareja, de la familia, del éxito profesional, de los comportamientos amorosos o simplemente del aspecto psíquico se codifican; parece difícil escapar. El individuo sobre el que los padres han mostrado una visión positiva, se acepta con mayor facilidad y le perturban menos los clichés de moda. Pero la persona que no ha aprendido ha reconocer sus cualidades, pasa su tiempo comparándose con quienes parecen ser un modelo universal. Por lo tanto, ¡no puede hacer más que constatar sus defectos!

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¿Cómo se recupera la autoestima?

No se debe buscar sistemáticamente un modelo con el que compararse;

Hay que lanzarse a la aventura  y buscar el éxito, en lugar de temer el fracaso;

Aprender a desmarcarse de las personas a las que admiramos. Afirmando la personalidad, se muestra el valor. Es la clave del éxito para que una pareja funcione;

Aceptar el fracaso: no ver una marca de mediocridad, sino reconocer que hemos sido más fuertes que él.

No “excusarse” por haber tenido éxito en cosas que otros han fracasado. El éxito, tanto si es amoroso o profesional, no es efecto del azar, sino del buen uso de las cualidades de uno mismo.

Si tu falta de confianza realmente te bloquea y la auto-denigración perturba demasiado tu vida, no dudes en empezar una psicoterapia.

M. Chouchan

http://bienestar.doctissimo.es/psicologia/aprender-a-quererse/basta-de-desvalorizarse/pagina-2.html

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