La felicidad en la familia

La  familia son los cimientos donde se empieza a construir la felicidad, la fuente primordial de los afectos. Estas son las tres claves que nos permitirán construir unos cimientos sólidos para el hogar.

ALTO A LA AGRESIVIDAD

Todos tenemos una carga de agresividad generada por las frustraciones de la vida cotidiana: discutimos en el trabajo, nos ponen una multa de tráfico. Entonces, es fácil escoger a la familia como escenario donde expresar nuestras frustraciones. Pero eso no arregla absolutamente nada. Todo lo contrario, convierte la casa en un lugar de batalla en vez de ser un lugar de protección. Por eso, es crucial que renunciemos totalmente a cualquier expresión agresiva.

CULTIVAR LA SOLIDARIDAD

Una vez proscritas las malas formas en la familia, estaremos capacitados para cultivar la solidaridad entre los miembros del grupo. Una solidaridad necesaria, puesto que los seres humanos dependemos de los demás. Cuando se elimina la agresividad, puede florecer la confianza en que se cuenta con el otro para avanzar, para superar los obstáculos que nos depare la vida, para perseguir nuestros sueños individuales y también los comunes.

GRATIFICAR AL OTRO

Una medida para conocer la salud de una pareja o familia es preguntarse: ¿esta familia gratifica? Es decir. ¿cada uno de los miembro de la misma busca activamente la alegría del otro? Si al llegar a casa nos preguntamos “¿Qué puedo hacer para que él o ella se sienta bien?”, y actuaremos en consecuencia, iniciaremos un círculo virtuoso de gratificación mutua que convertirá a la familia en ese lugar de crecimiento, apoyo y diversión que puede llegar a ser.

Rita González

Psicóloga y Psicoterapeuta en  Hipnosis Ericksoniana


 

 

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