Siete maneras de ser un workaholic sin estresarse en exceso

La velocidad de las nuevas tecnologías y el bombardeo constante de información nos tiene a todos sobrecargados, y constantemente pendientes de nuestro trabajo, del que difícilmente desconectamos. Y realmente es difícil desengancharse si uno quiere ser competitivo, pero hay maneras de encarar esa gestión que pueden resultar menos perjudiciales para la salud.
Identifica en qué momentos puedes desconectar. Los negocios siempre van a rachas, y la mayoría de nuestros trabajos también. Hay etapas de los proyectos en los que no podemos desconectar, y hay otras en las que sí, y tenemos que identificar ambas y saber intercalarlas. Tanto si no desconectas nunca como si lo haces siempre, te buscas problemas, así que aprende a equilibrar las dos cosas.Aprende a renunciar en cierto momento. Cuando estás al límite de tus posibilidades, tienes que aceptar que no puedes más. Las cosas no siempre salen en el momento que tú esperas, así que si te sientes colapsado, vete a correr, al gimnasio o a cenar con unos amigos. Tienes que hacer tu trabajo pero no exactamente en el momento que te lo impones.Haz estrategias y traza planes. Especialmente en conjunto con tu equipo. Cuando te sientes abrumado, intenta tomar cierta perspectiva, ya sea mirando hacia atrás, lo que ya se ha hecho, o preguntando por otros puntos de vista. Normalmente estos cambios de posición ayudan a tranquilizarse ante un momento de alta tensión. Vale la pena perder unos minutos haciendo esto incluso cuando crees que no tienes ni un segundo.Mezcla negocios con entretenimiento. Cada vez que estés pasando por momentos de gran tensión con tu equipo, llévalos a comer o invítales una cerveza. Todos necesitáis un descanso y también mejorar la relación entre vosotros. Además, está demostrado mejorar los lazos fuera del trabajo desemboca en una mejor efectividad en la oficina.

No dejes las cosas para el último minuto Sí, lo decimos a menudo y no siempre lo cumplimos, pero adelántate y date un respiro. Te sorprenderás del efecto que tiene sobre tu nivel de presión tener las cosas hechas con una mínima antelación. Ni que sea para llegar a tiempo al aeropuerto, y si te sobra, siempre puedes aprovechar la wifi de allí y trabajar con un poco más de calma.

No exijas a los demás que también sean workaholics. Tal vez tu quieres y puedes trabajar a estos niveles, pero no todo el mundo quiere ni puede. Si exiges a tus colegas o subordinados que ellos también hagan menos caso a su familia y a sus amigos, terminaran por hacer menos caso a su trabajo. Puedes manejar tu propio estrés pero no el de los demás.

Cuidado con los productos estimulantes y relajantes. Escoge un par de actividades o cosas que te relajen. La cafeína aumenta tu estado de ánimo, el vino puede darte fuerzas, las infusiones ayudarte a dormir, pero no puedes tomar todo esto en grandes cantidades cada día. Aprende a hacer ejercicio, relajarte con el yoga o meditar al aire libre. Tu entorno, tu trabajo y tu cuerpo lo agradecerán.

Fuente: Equipos y Talento
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